Ocho primos
Ocho primos —Haré la prueba —contestó el doctor Alec, frunciendo las cejas, como solÃa hacer siempre que le mencionaban la otra Rosa.
—Recuerda mis palabras, y tendrás ocasión de arrepentirte —y después de tan siniestra profecÃa, la tÃa Myra se alejó cual una sombra negra.