Ocho primos
Ocho primos —Me gustarÃa conseguir un dinero prestado. No se me hubiese ocurrido pedÃrtelo, pero Mac no tiene un céntimo desde que instaló su laboratorio de quÃmica, donde el dÃa menos pensado saldrá volando por el aire; y ya veremos entonces cómo se arreglan el tÃo y tú para juntar los pedazos de nuevo —y Esteban intentó fingir que la idea lo divertÃa.
—Te lo prestaré con todo placer, de modo que habla —dijo Rosa, decidida a toda costa a conocer lo que deseaba.
Visiblemente tranquilizado, Esteban enderezó de nuevo el mechón de cabello y narró los hechos en pocas palabras.
—Como has dicho, está muy bien que te lo cuente, pero no digas a nadie que he sido yo, porque el PrÃncipe será capaz de arrancarme la cabeza. Pues bien, a Archie no le gustan algunos de los chicos con quienes se junta Charlie y se los ahuyenta. El PrÃncipe se indigna y riñe con Archie en todo momento, por lo cual han concluido por no hablarse y si pueden salirse con la suya no piensan hablarse más. Eso es lo que ha pasado.
—¿Y son malos esos chicos? —preguntó Rosa ansiosamente.