Ocho primos

Ocho primos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Yo fui la enojada. Perdóname, y seamos amigos de nuevo.

Aquello fue mejor que cien sermones sobre la belleza del perdón y le hizo a Charlie más bien, pues demostraba el valor de la verdadera humildad y Rosa afianzaba con el ejemplo su enseñanza.

El chico le tomó la mano y se la estrechó con afecto, luego la tomó por su brazo y dijo, denotándose ansioso por recobrar el buen concepto de su prima, con cuya pérdida acababa de ser amenazado:

—Mira, Rosita; he vuelto a poner la sortija en su sitio y quiero hacer la prueba otra vez. Pero no te imaginas cómo duele que se rían de uno.

—Si que lo entiendo. Annabel se burla de mi todos los días porque no llevo pendientes, después de todo lo que sufrí para desprenderme de ellos.

—Si, pero eso no puede compararse con las pullas que me hacen a mi. Cuesta trabajo aguantar que a uno le digan que vive atado a unas faldas y otras cosas parecidas —suspiró Charlie.

—Creí que tenías mucho valor. Todos aseguran que eres el más valiente de los siete muchachos.

—Lo soy en algunas cosas, pero que se rían de mí… no lo aguanto.

—Cuesta trabajo, pero ¿no será más soportable si podemos pensar que la razón está de nuestra parte?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker