Ocho primos
Ocho primos —No tengo inconveniente en confesarte que mientras éramos amigos no notaba la falta de hermanos ni hermanas. Pero desde que se alejó de mi lado, me siento igual que Robinsón Crusoe hasta que se le apareció el compañero.
Estas confidencias afianzaron a Rosa en el propósito de reconciliar a Charlie con su mentor, pero no dijo nada más, pues le pareció que de momento ya era bastante. Se separaron como excelentes amigos, y el Príncipe se fue a su casa, preguntándose por qué a veces uno es incapaz de decir a otro chico las mismas cosas que dice sin empacho a una muchacha o una mujer.
Rosa también tuvo que hacerse algunas reflexiones sobre el tema, y al acostarse empezó a sospechar que en el mundo hay muchísimas cosas raras y que estaba comenzando a encontrar algunas de ellas.
Al día siguiente subió a la montaña con el propósito de ver a Archie, y después de contarle su conversación con Charlie en la mejor forma posible, le pidió que lo perdonase y olvidara todo.