Ocho primos
Ocho primos —Bueno, estimadas hermanas, no riñamos ni convirtamos a Rosa en el eje de nuestras disputas; aunque está tan esmirriada que no veo en ella mucho más que un eje. La habéis tenido con vosotras un año, y habéis hecho cuanto os ha venido en gana. No sabrÃa decir que vuestro éxito haya sido grande, pero eso —se ha debido a que fueron muchas manos en un plato. Tengo ahora intenciones de poner en práctica mi sistema por un año, y si al final de ese término no está mejor que ahora, me daré por vencido y la pasare a cualquier otro. Creo que es lo más justo.
—Dentro de un año no estará aquà la pobrecita, de modo que ninguno de nosotros debe arredrarse por responsabilidades futuras —dijo la tÃa Myra, doblando sus guantes negros como si ya los preparase para el entierro.