Ocho primos

Ocho primos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Me alegra que estos rizos sean naturales —dijo la tía Clara, inclinando la cabeza para ver mejor—. Con el tiempo tendrán un valor incalculable.

—Ahora que el tío ha venido, no te pido que repases las lecciones del año pasado. Sospecho que tendrás que dedicar todo el tiempo a frívolos deportes —añadió la tía Juana, saliendo del cuarto con aire de mártir.

La tía Jessie no dijo ni una palabra, concretándose a besar a su sobrinita con expresión de tierna simpatía que dio motivo a que Rosa se aferrase a ella durante un minuto, y la siguiera con ojos que expresaban gratitud cuando cerró la puerta tras de sí.

Una vez que todos desaparecieron, el doctor Alce recorrió a grandes pasos el vestíbulo durante una hora, a la luz vacilante del crepúsculo, tan concentrado en sus pensamientos que a veces fruncía el ceño y más de una vez penetró en el estudio oscuro y permaneció inmóvil. De pronto dijo en voz alta, como si acabara de tomar una determinación:

—Lo mejor será empezar en seguida y dar a la chica algo nuevo en que pensar, pues los recelos de Myra y las conferencias de Juana la van a dejar más mustia que una pasa.

Revolviendo en uno de los baúles del rincón, extrajo un almohadón de seda con preciosos bordados y una hermosa taza de madera oscura tallada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker