Eugenio Oneguin

Eugenio Oneguin

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Anochecía; el cielo se oscurecía, las aguas corrían lentamente, zumbaban los escarabajos y se separaban los jorovods. Por el otro lado del río ya ardían las hogueras de los pescadores. En el campo puro, bajo la luz plateada de la luna, Tatiana andaba sola durante mucho tiempo, sumida en sueños; andaba, andaba…, y de repente, desde la colina, divisó ante sí la casa señorial, la aldea, el bosquecillo que se extiende a sus pies y el jardín al borde del límpido río. Mira, y su corazón se pone a latir más precipitadamente. La duda la atormenta; piensa: «¿Continuaré adelante o volveré hacia atrás? Él no está aquí, a mí no me conocen. ¡Iré a visitar esta casa y este jardín!». Tatiana desciende de la colina, respirando apenas; echa una mirada llena de sorpresa alrededor y entra en el patio desierto. Los perros se echan encima de ella ladrando; a su grito asustado acuden ruidosamente unos chiquillos que, no sin golpes, logran ahuyentar a los canes, tomando bajo protección a la señorita:

—¿No se podría visitar la casa? —pregunta Tatiana.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker