Eugenio Oneguin
Eugenio Oneguin Tiempos atrás escribÃa con sangre versos en los álbumes de sus dulces amigas; llamaba Pauline a Praskovia[21], hablaba alargando las palabras, pronunciaba la ene a la francesa y llevaba el corsé muy ajustado. Todo cambió muy pronto: el corsé, el álbum, la princesa Pauline, el cuaderno con versos sentimentales; todo fue olvidado: llamó a Celina Akulka y, al fin, estrenó la bata guatada y la cofia.