Eugenio Oneguin
Eugenio Oneguin «¡MÃa es!», dice ásperamente Eugenio. De súbito desaparece la banda: en la noche helada se queda sola Tatiana con su amado. Onieguin La atrae dulcemente hasta el fondo de la habitación, la recuesta sobre un banco inseguro y reclina su cabeza sobre el hombro de la joven. De pronto, entra Olga, seguida de Lenski; la luz invade la habitación. Onieguin levanta el brazo con ademán amenazador, sus ojos relampaguean salvajemente, y prorrumpe en insultos contra los inoportunos invitados. Tatiana está a punto de desmayarse. La disputa es cada vez más fuerte. Eugenio empuña un largo cuchillo y derriba a Lenski. Las sombras terribles se hacen cada vez más densas, y resuena un grito espantoso que hace temblar toda la choza. Tatiana se despierta sobresaltada.