La hipótesis del amor
La hipótesis del amor Él no respondió, solo esperó, como siempre hacÃa.
—Lo que empezamos como una mentira… ya no lo es para mÃ. Y si arruiné algo entre nosotros, lo siento. Pero tenÃa que decirlo.
Por primera vez, Adam pareció sorprendido. Se quedó en silencio durante un largo momento antes de levantarse y dar un paso hacia ella.
—¿Esto es un experimento para ti?
—No —dijo ella, sin titubear.
—¿Entonces qué es?
Olive lo miró, con el corazón latiendo con fuerza. —Es real.
El silencio que siguió fue denso, pero no incómodo. Era un silencio lleno de posibilidades, de algo que Olive sabÃa que no podÃa controlar ni medir, pero que finalmente estaba dispuesta a aceptar.
El laboratorio estaba en calma, pero dentro de Olive el caos era absoluto. HabÃa dejado todo en la mesa, todas las palabras que habÃa enterrado bajo capas de inseguridad y miedo. Ahora, frente a Adam, sintió que estaba al borde de un precipicio, esperando que él decidiera si la dejarÃa caer o la sostendrÃa.
Adam se quedó mirándola, inmóvil, como si estuviera analizando cada palabra, cada respiración. Finalmente, habló: