La hipótesis del amor
La hipótesis del amor El acuerdo era sencillo: él sería su “novio” falso durante un tiempo limitado. Nada de emociones. Nada de complicaciones. Pero, como cualquier experimento en un ambiente cargado de caos humano, las variables comenzaron a descontrolarse antes de lo previsto.
En las semanas que siguieron, Olive descubrió que Adam Carlsen era mucho más que el hombre distante y temido que los pasillos del campus pintaban. A su manera brusca y directa, tenía un extraño sentido del humor, una lógica implacable, pero también algo que Olive no lograba descifrar: una profundidad silenciosa que surgía en los momentos menos esperados.
Todo parecía ir bien, al menos superficialmente. Había cumplido su objetivo: Anh estaba convencida de que Olive había pasado página, y eso le daba la libertad para acercarse a Jeremy sin culpas. Sin embargo, cada interacción con Adam parecía tensar una cuerda invisible entre ellos.
—¿Sabes que podrías decir no de vez en cuando? —dijo Adam un día, cruzado de brazos mientras la observaba ajustar un proyector en una de las aulas vacías. Era evidente que ella estaba ayudando a otro compañero de manera completamente innecesaria.
—¿Y dejar que todo el mundo piense que soy una egoísta? —replicó Olive sin mirarlo, enfocada en los cables.
