La hipótesis del amor
La hipótesis del amor Ella parpadeó, tratando de descifrar si estaba bromeando. Pero no lo estaba. No había humor en su expresión, solo una especie de curiosidad distante. Fue entonces cuando Olive comprendió que Adam, por alguna razón insondable, estaba dispuesto a seguirle el juego.
—¿Por qué… por qué harías esto? —se atrevió a preguntar, con la voz todavía temblorosa.
Adam inclinó la cabeza ligeramente, evaluándola. —Porque tú necesitas algo de mí. Y quién sabe, tal vez yo también pueda necesitar algo de ti algún día.
El trato quedó sellado en silencio. Era un experimento. Una relación falsa entre dos científicos que no podrían ser más diferentes: Olive, con su optimismo desesperado por mantener la armonía, y Adam, con su lógica cortante como un bisturí. Pero los experimentos tienen una forma curiosa de desafiar incluso las hipótesis más bien planteadas.
Y, mientras Olive regresaba al laboratorio esa noche, una pregunta latía en el fondo de su mente: ¿qué sucede cuando el experimento más controlado comienza a generar resultados inesperados?
