Divina Comedia
Divina Comedia —Te conviene seguir otra ruta —respondió al verme llorar— si quieres huir de este sitio salvaje. Porque esa fiera que te hace prorrumpir en tantas lamentaciones no deja pasar a nadie por su camino, sino que se opone a ello matando al que tanto se atreve. Su instinto es tan malvado y cruel que nunca ve satisfechos sus ambiciosos deseos, y después de comer tiene más hambre que antes. Muchos son los animales a quienes se une[10], y serán aún muchos más hasta que venga el Lebrel[11] y la haga morir entre dolores. Éste no se alimentará de tierra ni de oro y su patria estará en Feltro y Feltro[12]. Será la salvación de esta humilde Italia, por quien murieron de sus heridas la virgen Camila, EurÃalo y Turno y Niso[13]. Perseguirá a la loba de ciudad en ciudad hasta que la haya arrojado al Infierno, de donde en otro tiempo la hizo salir la Envidia. Ahora, por tu bien, pienso y veo claramente que debes seguirme; yo seré tu guÃa y te sacaré de aquà para llevarte a un lugar eterno, donde oirás aullidos desesperados; verás a los espÃritus dolientes de los antiguos condenados que esperan entre gritos la segunda muerte[14]. Verás después a los que también están entre las llamas, pero contentos porque esperan, cuando llegue la ocasión, tener un puesto entre los bienaventurados[15]. Si quieres después subir hasta estos últimos, te acompañará en ese viaje un alma más digna que yo y te dejaré con ella cuando yo parta, porque el Emperador que reina en las alturas no permite que se entre en su ciudad por mediación mÃa, porque fui rebelde a su ley[16]. Él impera en todas partes y reina allá arriba; allà está su ciudad y su alto solio. ¡Oh, feliz aquel a quien elige para habitar en su reino!