Divina Comedia
Divina Comedia Y yo le contesté:
—Poeta, te requiero, por ese Dios a quien no has conocido, que me hagas escapar de este mal y de otro peor[17]. Condúceme a donde has dicho para que yo vea la puerta de San Pedro y a los que, según dices, están tan desolados.
Entonces se puso en marcha y yo seguí tras él.