Divina Comedia
Divina Comedia —Procura adelantar un poco la cabeza a fin de que tus miradas alcancen las facciones de aquella sucia esclava desmelenada que se desgarra las carnes con sus uñas llenas de inmundicia y que tan pronto se encoge como se estira. Ésa es Thais, la prostituta, que cuando su amante le preguntó: «¿Tengo grandes méritos a tus ojos?», ella le contestó: «SÃ, maravillosos[151]». Y con esto queden saciadas nuestras miradas.