Divina Comedia
Divina Comedia —¡Oh, tú, a quien no condena culpa alguna y a quien ya he visto allá arriba, en la tierra latina, si es que no me engaña una gran semejanza! Acuérdate de Pedro de Medicina[214], si logras ver de nuevo la hermosa llanura que declina desde Vercelli a Marcabo, y haz saber a los dos mejores de Fano, a messer Guido y a Angiolello, que si la evasión no es aquà vana, serán arrojados fuera de su bajel y ahogados cerca de la Católica, por la traición de un tirano desleal. Desde la isla de Chipre a la de Mallorca no habrá visto jamás Neptuno una felonÃa tan grande llevada a cabo por piratas o por corsarios griegos. Aquel traidor, que ve solamente con un ojo y que gobierna el paÃs que no quisiera haber visto uno que está aquà conmigo, les invitará a parlamentar con él y después hará de modo que necesiten conjurar con sus votos y oraciones el viento de Focara[215].
Yo le dije:
—Si quieres que lleve noticias tuyas allá arriba, muéstrame y declara quién es ese que deplora haber visto aquel paÃs.
Entonces puso su mano sobre la mandÃbula de uno de sus compañeros y le abrió la boca exclamando:
—Helo aquÃ; pero no habla.