Divina Comedia
Divina Comedia Era aquel que, desterrado de Roma, ahogó la duda en el corazón de César, afirmando que el que está preparado se perjudica en aplazar la realización de una empresa. ¡Oh! ¡Cuán acobardado me parecía con su lengua cortada en la garganta aquel Curio que tan audaz fue para hablar[216]!.
Otro, que tenía las manos cortadas, levantando sus muñones al aire sombrío, de tal modo que se inundaba la cara de sangre, gritó:
—Acuérdate también de Mosca, que dijo, ¡desventurado!, que «cosa hecha está concluida[217]». Palabras que fueron el principio de las discordias civiles de los toscanos.
—¡Y de la muerte de tu raza! —exclamé yo.
Entonces él, acumulando dolor sobre dolor, se alejó como una persona triste y demente.