Divina Comedia
Divina Comedia Así continuamos hablando hasta el primer punto del peñasco, desde donde se distinguiría la otra fosa hasta el fondo, si hubiera en ella más claridad. Cuando estuvimos colocados sobre el último recinto de Malebolge, de manera que los transfigurados que contenían pudieran aparecer a nuestra vista, hirieron mis oídos diversos lamentos que cuan agudas flechas me traspasaron el corazón, por lo que tuve que cubrirme los oídos con ambas manos. Si entre los meses de julio y septiembre los hospitales de la Valdichiana y los enfermos de las Marismas y de Cerdeña estuvieran reunidos en una misma fosa[221], esta acumulación formaría un espectáculo tan doloroso como el que vi en aquélla, de la cual se exhalaba la misma pestilencia que la que despiden los miembros gangrenados. Descendimos hacia la izquierda por la última orilla del largo peñasco y entonces pude distinguir mejor la profundidad de aquel abismo, donde la infalible justicia, ministra del Altísimo, castiga a los falsarios que apunta en su registro.