Divina Comedia
Divina Comedia Continuamos, pues, nuestro viaje, siguiendo hacia la izquierda, y a un tiro de ballesta de aquel punto encontramos otro gigante mucho más grande y fiero. No podré decir quién fue capaz de sujetarlo, pero sà que tenÃa ligado el brazo izquierdo por delante y el otro por detrás con una cadena, la cual lo rodeaba desde el cuello hasta abajo, dándole vueltas en la parte del cuerpo que sobresalÃa fuera del pozo.
—Este soberbio quiso ensayar su poder contra el sumo Júpiter —dijo mi GuÃa—, por lo cual tiene la pena que ha merecido. Llámase Efialto y dio muestras de audacia cuando los Gigantes causaron miedo a los dioses. Los brazos que tanto movió entonces no los moverá ya más.
Y yo le dije:
—Si fuese posible, quisiera que mis ojos tuviesen una idea de lo que es el desmesurado Briareo[238].
A lo que contestó:
—Verás cerca de aquà a Anteo, que habla y anda suelto, el cual nos conducirá al fondo del Infierno. El que tú quieres ver está atado mucho más lejos y es lo mismo que éste, sólo que su rostro parece más feroz.