Divina Comedia
Divina Comedia —¿Quiénes sois vosotros que, contra el curso del tenebroso rÃo, habéis huido de la prisión eterna? —dijo el anciano, agitando su barba venerable—. ¿Quién os ha guiado o quién os ha servido de antorcha para salir de la profunda noche, que hace que sea continuamente negro el valle infernal? ¿Asà se han quebrantado las leyes del abismo? ¿O se ha dado quizá en el Cielo un nuevo derecho que os permite, a pesar de estar condenados, venir a mis playas?
Entonces mi GuÃa me indicó, por medio de sus palabras, de sus gestos y de sus miradas, que debÃa mostrarme respetuoso, doblar la rodilla e inclinar la vista. Después le respondió: