Divina Comedia
Divina Comedia —No vine por mi deliberación, sino porque una mujer, descendida del Cielo, me ha rogado que acompañe y ayude a éste. Pero ya que es tu voluntad que te expliquemos más ampliamente cuál sea nuestra verdadera condición, la mía no puede rehusarte nada. Éste no ha visto aún su última noche, pero por su locura estuvo tan cerca de ello, que le quedaba poquísimo tiempo de vida. Así es que, según he dicho, fui enviado a su encuentro para salvarlo y no había otro camino más que éste, por el cual me he aventurado. Le he dado a conocer ya a todos los réprobos y ahora pretendo mostrarle a aquellos otros espíritus que se purifican bajo tu jurisdicción. Será largo de referir el modo como lo he traído hasta aquí: de lo alto baja la virtud que me ayuda a conducirlo aquí para verte y oírte.