Divina Comedia
Divina Comedia »Dígnate, pues, acoger su llegada benignamente: busca la libertad, que es tan amada como lo sabe el que por ella desprecia la vida. Bien lo sabes tú, que por ella no te pareció amarga la muerte en Útica, donde dejaste tu cuerpo, que tanto ha de brillar en el gran día de la resurrección de los muertos. No han sido revocados por nosotros los eternos decretos, pues éste vive y Minos no me tiene en su poder, sino que pertenezco al círculo donde están los castos ojos de tu Marcia, que parece rogarte aún, ¡oh santo corazón!, que la tengas por compañera y por tuya[6]. En nombre, pues, de su amor, accede a nuestra súplica y déjanos ir por los siete reinos[7]. Cuando yo vuelva, le manifestaré mi agradecimiento hacia ti, si permites que allá abajo se pronuncie tu nombre.