Divina Comedia
Divina Comedia —Lo mismo que te amaba con mi cuerpo mortal, te amo también desprendido de él. Por eso me detengo. Pero tú ¿por qué vienes aqu�
—Casella mÃo, hago este viaje para volver al mundo de los vivos, al que pertenezco aún. Pero a ti, ¿cómo es que se te ha negado por tanto tiempo venir a este sitio?
Me respondió:
—Si el ángel que conduce a quien y como le place me ha negado muchas veces este pasaje, no se ha cometido conmigo ninguna injusticia, porque es justa la voluntad a quien obedece. Es verdad: de tres meses a esta parte ha recogido sin oposición a cuantos han querido entrar en su nave; asà es que yo, que me encontraba en la playa donde el TÃber mezcla sus aguas con las saladas ondas del mar, sólo ahora he sido acogido benignamente por él[14]. A la embocadura de aquel rÃo dirige ahora su vuelo, pues allà se reúnen siempre los que no descienden al Aqueronte[15].
Y yo le dije:
—Si alguna nueva ley no te quita la memoria o el uso de aquellos cantos amorosos que solÃan calmar todos mis deseos, dÃgnate consolar un poco mi alma, que viniendo aquà con su cuerpo se ha angustiado tanto.