Divina Comedia
Divina Comedia —Quienquiera que seas, andando como vas, vuelve el rostro hacia mà y procura recordar si me has visto en el mundo alguna vez.
Yo me volvà hacia él y lo miré fijamente; era rubio, hermoso y de gentil aspecto; pero tenÃa la ceja partida de un golpe. Cuando le manifesté humildemente que no lo habÃa visto nunca, me dijo:
—¡Mira, pues!
Y enseñome una herida en la parte superior de su pecho. Después añadió, sonriendo: