Divina Comedia
Divina Comedia —¡Oh alma, que para llegar a la felicidad vas con los miembros con que naciste! —venÃan gritando—: modera un poco tu paso. Repara si has conocido a alguno de nosotros, de quien puedas llevar allá noticias. ¡Ah! ¿Por qué te vas? ¿Por qué no te detienes? Todos hemos terminado nuestros dÃas por muerte violenta y fuimos pecadores hasta la última hora; entonces la luz del Cielo iluminó nuestra razón tan bien que, arrepentidos y perdonados, abandonamos la vida en gracia de Dios, que nos abraza por el gran deseo que tenemos de verlo.
Yo les contesté:
—Aun cuando no reconozco las desfiguradas facciones de cada uno de vosotros, no obstante, si deseáis de mà algo que me sea posible, espÃritus bien nacidos, yo lo haré por aquella paz que se me hace buscar de mundo en mundo, siguiendo los pasos de este GuÃa.
Uno de ellos empezó diciendo: