Divina Comedia
Divina Comedia —Parece que niegas expresamente en algún texto, ¡oh luz que desvaneces todas mis dudas!, que la oración aplaca los decretos del Cielo, y sin embargo esta gente ruega para conseguirlo[37]. ¿Será, pues, vana su esperanza? ¿O es que no he comprendido bien el sentido de tus palabras?
A lo que me contestó:
—Lo que escribà es muy claro y la esperanza de éstos no se verá fallida, si se examina con recto sentido. No se menoscaba el recto juicio divino porque el fuego amoroso de la caridad cumpla en un instante lo que deben satisfacer los que aquà están relegados; y allÃ, donde senté tal máxima, la oración no tenÃa la virtud de borrar las faltas, porque el objeto de aquélla estaba alejado de Dios[38]. No te detenga, sin embargo, tan profunda duda hasta que te la desvanezca aquella que ha de iluminar tu entendimiento, mostrándote la verdad. No sé si me entiendes; hablo de Beatriz, a quien verás risueña y feliz sobre la cumbre de este monte.
Yo repuse:
—Mi buen GuÃa, caminemos más de prisa, pues ya no me canso tanto como antes y la montaña proyecta su sombra hacia este lado.