Divina Comedia
Divina Comedia —He llegado hasta aquà pasando por todos los cÃrculos del reino del llanto —respondiole—; la virtud del Cielo me guÃa y con ella vengo. No por lo que he hecho, sino por lo que no he hecho, he perdido la facultad de contemplar el alto Sol que tú deseas y que conocà demasiado tarde. Allá abajo hay un lugar triste no por los martirios, sino por las tinieblas, donde en vez de lamentos sólo resuenan suspiros[44]. Allà estoy yo con los inocentes párvulos mordidos por los dientes de la muerte antes de que fueran lavados del pecado original. Allà estoy yo con aquellos que no se cubrieron con las tres virtudes santas[45], aunque, exentos de vicios, conocieron y observaron las demás. Pero danos algún indicio, si es que puedes y sabes, a fin de que lleguemos más pronto al sitio donde tiene verdadero principio el Purgatorio.
Sordello respondió:
—Aquà no tenemos designado un punto fijo y a mà me es lÃcito subir andando alrededor de la montaña; te serviré de guÃa por todos los parajes hasta donde puedo llegar. Pero advierte que ya declina el dÃa y, no siendo posible ir arriba de noche, convendrá que pensemos en buscar un buen abrigo. Algo lejos de aquÃ, a la derecha, hay algunas almas; si quieres, te conduciré a donde están, seguro de que te agradará conocerlas.