Divina Comedia
Divina Comedia Al oír esto hice como los que llevan algo en la cabeza y no lo saben, pero lo sospechan por los ademanes de los otros, que procuran acertarlo con ayuda de la mano, la cual busca y encuentra y desempeña el oficio que no es posible encomendar a la vista: extendí los dedos de la mano derecha y sólo encontré seis de las letras que el Ángel de las llaves había grabado en mi frente. Y al ver lo que yo hacía se sonrió mi Maestro.