Divina Comedia
Divina Comedia SEGUNDO CÍRCULO: LA ENVIDIA. EJEMPLOS DE CARIDAD. SAPÍA DE SIENA
Avanzando por la segunda terraza, de los envidiosos, y tras cruzarse con algunos espíritus en vuelo, se encuentran un grupo de almas apoyadas en las rocas y casi confundidas con ellas, vestidas de humildes hábitos.
Habíamos llegado a lo alto de la escala, donde por segunda vez se adelgaza la montaña destinada a la purificación de los que suben por ella[82]. También allí la ciñe en derredor un rellano como el primero, sólo que el arco de su circunferencia es más corto. En él no hay esculturas ni nada parecido, y así el ribazo interior como el camino presentan al desnudo el color lívido de la piedra.
—Si esperamos aquí a alguien para preguntarle hacia qué lado hemos de seguir —decía el Poeta—, temo que tardaremos mucho en decidirnos.
Dirigió luego la vista fijamente hacia el Sol; afirmó en el pie derecho el centro de rotación e hizo girar su costado izquierdo[83].
—¡Oh dulce luz, en la que confío para entrar por el nuevo camino! Condúcenos —decía— como conviene ser conducidos por este lugar. Tú das calor al mundo, tú lo iluminas; tus rayos, pues, deben servir siempre de guía, a menos que otra razón disponga lo contrario[84].
