Divina Comedia
Divina Comedia —Existe una mujer, que no lleva el velo todavÃa, la cual hará que te agrade mi ciudad, aunque alguno hable mal de ella. Tú irás allá con esta predicción, y si acaso no has entendido bien lo que murmuro, ya te lo pondrá en claro la realidad de los hechos. Pero dime: ¿no estoy viendo al que ha dado a luz las nuevas rimas que comienzan asÃ: «Donne, ch’avete intelletto d’amore»?
Le contesté:
—Yo soy uno que voy anotando lo que el Amor me inspira y luego lo expreso tal como me lo dicta dentro del alma.
—¡Oh hermano! —exclamó—. Ahora veo el nudo que al Notaro, a Guittone y a mà nos impidió llegar el dulce y nuevo estilo que oigo. Bien veo que vuestras plumas siguen fielmente al que les dicta, lo cual no han hecho en verdad las nuestras; y que quien se propone remontarse a mayor altura, no ve la diferencia del uno al otro estilo[166].
Dichas estas palabras, se calló como si estuviese satisfecho.