Divina Comedia

Divina Comedia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Ya que te muestras tan contrito por lo que has oído, alza la barba y sentirás más dolor mirándome.

Con menos resistencia se desarraiga la robusta encina, bien al embate de los vientos boreales o bien al de aquel que viene del país de Yarbas[231], de la que, al oír su orden, opuse yo para levantar la cabeza; y cuando dio el nombre de barba a mi rostro bien conocí el veneno que encerraban sus palabras[232]. Por fin, cuando alcé la faz advertí que las primeras criaturas habían cesado de esparcir flores y mis miradas, poco seguras aún, vieron a Beatriz vuelta hacia la fiera que es una sola persona con dos naturalezas[233]. Cubierta con su velo y al otro lado de la verde orilla, pareciome que se vencía a sí misma en su anterior belleza, mucho más de lo que vencía a las demás mujeres cuando vivía en el mundo. La ortiga del arrepentimiento me punzó tanto, que odié todas las cosas mortales que me habían desviado de su amor; el remordimiento me oprimió el corazón de tal modo, que caí desmayado. Lo que me sucedió entonces lo sabe aquella mujer que fue causa de ello. Cuando el corazón me restituyó la facultad de percibir las cosas exteriores vi por encima de mí a la Dama que antes había encontrado sola[234] y le oí decir:

—¡Agárrate, agárrate a mí!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker