Divina Comedia
Divina Comedia —Pero si yo riese —empezó a decirme—, te quedarÃas como Semele cuando fue reducida a cenizas[161]: pues mi belleza, que, según has visto, brilla más cuanto más asciende por las gradas del eterno palacio, si no se moderase, resplandecerÃa tanto, que tu fuerza mortal perecerÃa ante su fulgor como la rama destrozada por el rayo. Nos hemos elevado al séptimo esplendor, el cielo de Saturno, que, colocado bajo el pecho del ardiente León, difunde ahora sobre la Tierra sus rayos mezclados con el fuerte influjo de aquél. Fija la mente en pos de tus miradas y recibe en ella la imagen que se te aparecerá en este Cielo.