Divina Comedia
Divina Comedia —La luz divina se fija en mà penetrando en la que me envuelve, y su virtud, unida a mi vista, me eleva tanto sobre mà misma, que veo la suma Suma Esencia de que aquélla emana. De aquà proviene la alegrÃa con que brillo: porque a la claridad de mi visión junto la de la luz que me rodea. Pero el alma que más brilla en el Cielo, el serafÃn que tiene más fijos los ojos en Dios, no podrá satisfacer tus preguntas; porque lo que deseas saber penetra tan profundamente en el abismo del decreto eterno, que está muy apartado de toda vista creada; y cuando vuelvas al mundo mortal, refiere lo que te digo, a fin de que nadie presuma de llegar al fondo de tal arcano. La mente que aquà es luz, en la Tierra es humo: considera, pues, cómo podrán comprender allá abajo lo que aquà no comprendemos, por más que el Cielo nos haya enaltecido[163].
Sus palabras me conmovieron de tal modo, que abandoné la cuestión y me limité a rogarle humildemente que me dijese quién era.
—Entre las dos costas de Italia, y no muy lejos de tu patria, se elevan unos peñascos tanto, que los truenos retumban a mucha menos altura. Aquellos riscos forman una eminencia que se llama Catria, al pie de la cual hay un yermo consagrado únicamente al culto verdadero de Dios[164].
Asà empezó a hablar por tercera vez: y continuando luego añadió: