Divina Comedia
Divina Comedia —Según lo ha escrito, padre, la verÃdica pluma de tu querido hermano[184], que contigo hizo entrar a Roma por el buen camino, la Fe es la sustancia de las cosas que se esperan y el argumento de las que no aparecen a nuestra mente; tal me parece su esencia.
Entonces oÃ:
—Piensas rectamente si comprendes bien por qué la colocó entre las sustancias y no entre los argumentos.
A lo cual contesté:
—Las profundas cosas que aquà se me manifiestan claras y patentes están tan ocultas a los ojos del mundo, que sólo existen en la creencia sobre la que se funda la alta esperanza; por eso toma el nombre de sustancia. Con respecto a esta creencia es preciso argumentar sin otra luz: por eso toma el nombre de argumento.
Entonces oÃ:
—Si todo lo que en la Tierra se aprende por vÃa de enseñanza se entendiera de ese modo, la sutileza del sofisma serÃa en vano.
Tales fueron las palabras que exhaló aquel ardiente amor; y después añadió:
—Ha salido bien la prueba de la aleación y el peso de esta moneda; pero dime si la tienes en tu bolsa[185].
Le respondÃ: