Divina Comedia
Divina Comedia —Si el mundo se convirtió al Cristianismo sin necesidad de milagros —dije yo—, esto sólo es un milagro tan grande, que los otros no son la centésima parte de él; porque tú entraste pobre y famélico en el campo a sembrar la buena planta que en otro tiempo fue vid, aunque ahora se haya convertido en zarza.
Terminadas estas palabras, resonó en las esferas de la sublime y elevada corte un «Alabemos a Dios», con la melodÃa que se canta allà arriba. Y aquel Barón que examinándome asà me habÃa llevado de rama en rama hasta acercarnos a las últimas hojas, volvió a empezar de esta manera:
—La gracia que enamora tu mente ha abierto tu boca hasta el punto en que tenÃa que abrirse; por tanto, apruebo cuanto ha salido de ella; mas ahora es preciso que expliques lo que crees y el origen de tu creencia.