Divina Comedia
Divina Comedia —La Iglesia militante no tiene entre sus hijos otro más provisto de Esperanza, como está escrito en el Sol que irradia sobre nuestra multitud; por eso se le ha concedido que desde Egipto venga a ver Jerusalén[190], antes de terminar sus combates. Los otros dos puntos sobre que han versado tus preguntas, no por deseo de saber, sino para que él refiera lo grata que te es esta virtud, los dejo a su cargo, que no le serán de difÃcil solución ni le servirán de jactancia: responda, pues.
Cual discÃpulo que responde a su maestro con gusto y prontitud en aquello en que es experto, a fin de revelar su mérito, asà respondà yo:
—La Esperanza es una expectación cierta de la vida futura, producida por la Gracia divina y los méritos anteriores. Muchas son las estrellas que me comunican esta luz, pero quien primero la derramó en mi corazón fue el supremo cantor del supremo Señor. «Que esperen en Ti los que conocen tu nombre», dice en sus sublimes cánticos; y ¿quién no lo conoce teniendo mi Fe? Tú me has inundado después con su oleada en tu EpÃstola[191], de modo que ya estoy lleno y derramo sobre otros vuestra lluvia.
Mientras yo hablaba, en el seno de aquel incendio fulguraba una llama rápida y frecuente como un relámpago. Después me dijo: