Divina Comedia
Divina Comedia —Los argumentos filosóficos —contesté—, y la autoridad que desciende de aquà han debido infundirme tal amor; porque el bien, por sà mismo, tan pronto como es conocido, enciende tanto más el amor cuanto mayor bondad encierra. Asà pues, la mente de todo el que conoce la verdad en que se funda esta prueba debe inclinarse a amar a aquella Esencia por encima de cualquier otra cosa, porque en ella hay tanta ventaja que los demás bienes existentes fuera de ella no son más que un rayo de su luz. Esa verdad la ha declarado a mi inteligencia aquel que me demuestra el primer amor de todas las sustancias eternas. Me la declaran también las palabras del veraz Hacedor, que dijo a Moisés, hablando de Sà mismo: «Yo te mostraré reunidas en mà todas las perfecciones». Tú también me la declaras en el principio de tu sublime anuncio, que publica en la Tierra el arcano de arriba más altamente que ningún otro[199].
Y yo oÃ:
—Por cuanto te dice la inteligencia humana, de acuerdo con la autoridad divina, reserva para Dios el mayor de tus amores. Pero dime todavÃa si te sientes atraÃdo hacia él por otras cuerdas, y dime con cuántos dientes te muerde este amor.
No se me ocultó la santa intención del águila de Cristo, pues comprendà hasta dónde querÃa llevar mi confesión. Por eso empecé a decir: