Divina Comedia

Divina Comedia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Todos los estímulos que pueden obligar al corazón a volverse hacia Dios concurren en mi caridad; porque la existencia del mundo y mi existencia, la muerte que Él sufrió para que yo viva y lo que espera todo fiel como yo, juntamente con el conocimiento antedicho, me han sacado del piélago de los amores tortuosos y me han puesto en la playa del recto amor. Amo las hojas que adornan todo el huerto del Hortelano eterno en la misma proporción del bien que Aquél les comunica.

Apenas guardé silencio, resonó por el Cielo un dulcísimo canto; y mi Dama decía con los demás: «¡Santo, Santo, Santo!». Y así como la aparición de la luz penetrante desvanece el sueño, excitando el sentido de la vista, el cual acude a la claridad que atraviesa las membranas, y el despertado la rehúye, aturdido en su repentino desvelo, mientras no le ayuda la facultad estimativa, de igual suerte ahuyentó Beatriz todo entorpecimiento de mis ojos con el rayo de los suyos, que brillaba a más de mil millas. Entonces vi mejor que antes, y casi estupefacto pregunté quién era un cuarto resplandor que distinguí con nosotros. Mi Dama me dijo:

—Dentro de esos rayos contempla amorosa a su Hacedor la primera alma creada por la Virtud primera. Es Adán.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker