Divina Comedia
Divina Comedia Asà exclamé con la cabeza erguida. Y las tres sombras, oyendo esta respuesta, se miraron asintiendo, como cuando se oyen cosas que se tienen por verdaderas.
—¡Si tan poco te cuesta en otras ocasiones satisfacer las preguntas de cualquiera —respondieron todos—, dichoso tú, que dices lo que sientes! Mas, si sales de estos lugares oscuros y vuelves a ver las hermosas estrellas, cuando relates lo que has visto aquÃ, haz que los hombres hablen de nosotros.