La Divina Comedia
La Divina Comedia de Monteaperti, ¿por qué me molestas?»
Y yo: «Maestro mÃo, espera un poco
pues quiero que me saque éste de dudas;
y luego me darás, si quieres, prisa.»
El guÃa se detuvo y dije a aquel
que blasfemaba aún muy duramente:
« ¿Quién eres tú que asà reprendes a otros?»
«Y tú ¿quién eres que por la Antenora
vas golpeando —respondió— los rostros,
de tal forma que, aun vivo, mucho fuera?»
«Yo estoy vivo, y acaso te convenga
—fue mi respuesta—, si es que quieres fama,
que yo ponga tu nombre entre los otros.»
Y él a mÃ: «Lo contrario desearÃa;
márchate ya de aquà y no me molestes,
que halagar sabes mal en esta gruta.»
Entonces le cogà por el cogote,
y dije: «Deberás decir tu nombre,
o quedarte sin pelo aquà debajo.»
Por lo que dijo: «Aunque me descabelles,
no te diré quién soy, ni he de decirlo,
aunque mil veces golpees mi cabeza.»
Ya enroscados tenÃa sus cabellos,
y ya más de un mechón le habÃa arrancado,
mientras ladraba con la vista gacha,
cuando otro le gritó: «¿Qué tienes, Bocca?
¿No te basta sonar con las quijadas,