La Divina Comedia
La Divina Comedia no rechinó ni se mostró tan dura
Tarpeya, cuando al bueno de Metelo
la arrebataron, y quedó arruinada.
Yo me volví con el sonar primero,
y Te Deum Laudamus parecía
escucharse en la voz y en dulces sones.
Tal imagen al punto me venía
de lo que oía, como la que suele
cuando cantar con órgano se escucha;
que ahora no, que ahora sí, se entiende el texto.