La Divina Comedia
La Divina Comedia que se llama en ParÃs iluminar?»
«Hermano —dijo— rÃen más las cartas
que ahora ilumina Franco, el de Bolonia;
suyo es todo el honor, y en parte, mÃo.
No hubiera sido yo tan generoso
mientras vivÃa, por el gran deseo
de superar a todos que albergaba.
De tal soberbia pago aquà la pena;
y aun no estarÃa aquà de no haber sido
que, pudiendo pecar, volvÃme a Dios.
¡Oh, vana gloria del poder humano!
¡qué poco dura el verde de la cumbre,
si no le sigue un tiempo decadente!
Creisteis que en pintura Cimabue
tuviese el campo, y es de Giotto ahora,
y la fama de aquel ha oscurecido.
Igual un Guido al otro le arrebata
la gloria de la lengua; y nació acaso
el que arroje del nido a uno y a otro.
No es el ruido mundano más que un soplo
de viento, ahora de un lado, ahora del otro,
y muda el nombre como cambia el rumbo.
¿Qué fama has de tener, si viejo apartas
de ti la carne, como si murieras
antes de abandonar el sonajero,
cuando pasen mil años? Pues es corto
ese espacio en lo eterno, más que un guiño