La Divina Comedia
La Divina Comedia Mostraba el crudo ejemplo y la ruina
que hizo Tamiris cuando dijo a Ciro:
«tuviste sed de sangre y te doy sangre».
Mostraba cómo huyeron derrotados,
tras morir Holofernes, los asirios,
y también de su muerte los despojos.
Veía a Troya en ruinas y en cenizas;
¡oh Ilión, cuán abatida y despreciable
mostrábate el relieve que veíal
¿Qué pincel o buril allí trazara
las sombras y los rasgos, que admirarse
harían a cualquier sutil ingenio?
Muertos tal muertos, vivos como vivos:
no vio mejor que yo quien vio de veras,
cuanto pisaba, al ir mirando el suelo.
¡Ah, caminad soberbios y altaneros,
hijos de Eva, y no inclinéis el rostro
para poder mirar el mal camino!
Mas al monte la vuelta habíamos dado,
y su camino el sol más recorrido
de lo que mi alma absorta calculaba,
cuando el que atento siempre caminaba
delante, dijo: «Alza la cabeza,
ya no hay más tiempo para ir tan absorto.
Mira un ángel allí que se apresura
por venir a nosotros; ve que vuelve
la esclava sexta del diario oficio.