La Divina Comedia
La Divina Comedia La voz primera que pasó volando
"Vinum non habent" dijo claramente,
y tras nosotros lo iba repitiendo.
Y aún antes de perderse por completo
al alejarse, otra: «Soy Orestes»
pasó gritando igual sin detenerse.
Yo dije: «Oh padre ¿qué voces son éstas?»
Y escuché al preguntarlo una tercera
diciendo: «Amad a quien el mal os hizo.»
Y el buen maestro «Azota esta cornisa
la culpa de la envidia, mas dirige
la caridad las cuerdas del flagelo.
Su freno quiere ser la voz contraria:
y podrás escucharla, según creo,
antes que el paso del perdón alcances.
Mas con fijeza mira, y verás gente
que está sentada enfrente de nosotros,
apoyada a lo largo de la roca.»
Abrí entonces los ojos más que antes;
miré delante y sombras vi con mantos
del color de la piedra no distintos.
Y al haber avanzado un poco más,
oí gritar: «María, por nosotros
ruega» y «Miguel» y «Pedro» y «Santos todos».
No creo que ahora existe por la tierra
hombre tan duro, a quien no le moviese
a compasión lo que después yo vi;