La Divina Comedia
La Divina Comedia cual hace el hombre con cosas horribles?»
y la sombra de aquello preguntada
así le replicó: «No sé, mas justo
es que perezca de tal valle el nombre;
porque desde su cuna, en que el macizo
del que es trunco el Peloro, tan preñado
está, que en pocos sitios le superan,
hasta el lugar aquel donde devuelve
lo que el sol ha secado en la marina,
de donde toman su caudal los ríos,
es la virtud enemiga de todos
y la huyen cual la bicha, o por desgracia
del sitio, o por mal uso que los mueve:
tanto han cambiado su naturaleza
los habitantes del mísero valle,
cual si hechizados por Circe estuvieran.
Entre cerdos, más dignos de bellotas
que de ningún otro alimento humano,
su pobre curso primero endereza.
Chuchos encuentra luego, en la bajada,
pero tienen más rabia que fiereza,
y desdeñosa de ellos tuerce el morro.
Va descendiendo; y cuanto más se acrece,
halla que lobos se hicieron los perros,
esa maldita y desgraciada fosa.
Bajando luego en más profundos cauces,
halla vulpejas llenas de artimañas,