La Divina Comedia
La Divina Comedia Esto por una voz fue preguntado;
«Contéstale —me dijo mi maestro—
y si hay subida por aquà pregunta.»
«Oh, criatura —le dije que te limpias
para volver hermosa a quien te hizo,
maravillas oirás si me acompañas.»
«Cuanto me es permitido he de seguirte;
y si vernos el humo no nos deja,
nos mantendrá cercanos el oÃrnos.»
Entonces comencé: «Con este rostro
que destruye la muerte, voy arriba,
y he llegado hasta aquà desde el infierno.
Y si Dios en su gracia me ha tomado,
tanto que quiere que su corte vea
de modo inusitado en estos tiempos,
no me ocultes quién fuiste antes de muerto;
dÃmelo, y dime si el camino es éste;
y tus palabras sean nuestra escolta.»
«Yo fui lombardo y Marco me llamaban;
del mundo supe, y amé esa virtud
a la que nadie tiende ya su arco.
Para subir camina siempre recto»
Me respondió y dijo luego: «Te pido
que por mà implores cuando estés arriba.»
«Por mi fe —yo le dije— te prometo
que haré lo que me pides; mas me estalla
dentro una duda, y tengo que aclararla.