La Divina Comedia
La Divina Comedia Era antes simple y ahora se ha hecho doble
con tus palabras, que me dan certeza
de lo otro, con la cual las relaciono.
El mundo por completo está desierto
de cualquiera virtud, como tú dices,
y de maldad cubierto y agravado;
mas la razón te pido que me digas,
tal que la vea y que la enserle a otros;
que a la tierra o al cielo lo atribuyen.»
Un gran suspiro que acabó en un ¡ay!
lanzó primero; y luego dijo: «Herrnano,
el mundo es ciego, y tú de él has venido.
Cualquier causa achacáis los que estáis vivos
al cielo, igual que si moviese todas
las cosas él obligatoriamente.
Destruido serÃa asà en vosotros
el libre arbitrio, y no serÃa justo
dar la alegrÃa al bien, y al mal dar luto.
El cielo inicia vuestros movimientos;
no digo todos, mas aunque lo diga,
una luz para el bien o el mal os dieron,
Y libre voluntad; que si se cansa
en el primer combate contra el cielo,
luego lo vence si bien se sustenta.
A mayor fuerza y a mejor natura
libres estáis sujetos; y ella crÃa
vuestra mente, en que el cielo nada puede.