La Divina Comedia

La Divina Comedia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y la sombra gentil, por quien a Piétola

más que a la propia Mantua se celebra

me había liberado de mi peso;

y yo, que la razón abierta y llana

tenía ya después de mis preguntas,

divagaba cual hombre adormilado;

mas fue esta soñolencia interrumpida

súbitamente por gentes que a espaldas

nuestras, hacia nosotros caminaban.

Como el Ismeno y el Asopo vieron

furia y turbas de noche en sus orillas,

cuando a Baco imploraban los tebanos,

así por aquel círculo avanzaban,

por lo que pude ver, quienes venían

del buen querer y justo amor llevados.

Enseguida llegaron, pues corriendo

aquella magna turba se movía,

y dos gritaban llorando delante:

«Corrió María apresurada al monte;

y para sojuzgar Lérida César,

tocó en Marsella y luego corrió a España.»

«Raudo, raudo, que el tiempo no se pierda

por poco amor —gritaban los demás—;

que el arte de obrar bien torne la gracia.»

«Oh gente a quien fervor agudo ahora

compensa neglilgencia o dilaciones

que por tibieza en bien obrar pusisteis,


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker