La Divina Comedia
La Divina Comedia Y aquellos que la suerte no sufrieron
del vástago de Anquises hasta el fin,
a una vida sin gloria se ofrecieron.»
Luego cuando esas sombras tan lejanas
estaban, que ya verse no podían,
se me introdujo un nuevo pensanmiento,
del que nacieron otros y diversos;
y tanto de uno en otro divagaba,
que por divagación cerré los ojos,
y en sueño convertí mi pensamiento.