La Divina Comedia
La Divina Comedia al loco Acán después nos referimos,
cómo robó el botín, tal que la ira
de Josué parece que aún le muerda.
A Safira acusamos y al marido;
de Eliodoro las coces alabamos;
y gira en todo el monte por su infamia.
Polinestor que mató a Polidoro;
y para terminar se grita: "Craso
di, ¿cómo sabe el oro, pues lo sabes?"
Así habla en alto el uno, en bajo el otro;
según la fuerza que nos espolea
a andar a paso lento o más ligero:
Mas proclamando la virtud diurna
no era el único; sólo que aquí cerca
la voz no levantaba ningún otro.»
Nos habíamos ya ido de su lado,
procurando avanzar en el camino
lo que nuestros recursos permitían,
cuando escuché, como si algo se hundiera,
temblar el monte, y me asaltó tal frío
como le asalta a aquel que va a la muerte.
De cierto no tembló tan fuerte Delos,
antes de que Latona hiciera el nido,
para alumbrar del cielo los dos ojos.
Luego un clamor se oyó por todas partes
tal, que el maestro se volvió hacia mí
«Mientras te guíe —dijo— no te asustes.»